Ordenan a la Iglesia a indemnizar a un joven que fue violado por un sacerdote

mayo 1, 2013

La Cámara de Apelaciones de Quilmes ratificó en los últimos días la sentencia del Juzgado Civil y Comercial N°2 de esa ciudad y condenó al Obispado de Quilmes a indemnizar a un joven por los abusos que sufrió por parte de un sacerdote pedófilo.

La medida judicial favoreció a la demandante Beatriz Varela, quien presentó la denuncia en nombre de su hijo, Gabriel Ferrini, hoy de 25 años. Ferrini fue abusado el 15 de agosto de 2002 por el cura Rubén Pardo, que tenía entonces unos 50 años. El sacerdote murió de sida el 10 de junio de 2005 y eso hizo caer la causa penal, pero el caso siguió en el fuero civil.

Ferrini, huérfano de padre desde los dos años, tenía 14 cuando fue abusado por Pardo. El hecho ocurrió cuando la madre de la víctima acudió al sacerdote pensando que su hijo necesitaba una imagen masculina y alguien con quien hablar de «cosas que aparecen en la adolescencia», relató la mujer.

«Tuvimos una conversación muy buena. Después me invitó a ir a su casa para seguir la charla y para ayudarlo en la misa del día siguiente. Mi mamá me autorizó porque era de confianza», recordó el joven, que vivía en la casa lindera a la Casa de Formación de la Iglesia Católica de Berazategui, donde sucedió el abuso esa misma noche.

Tras sufrir la violación, «yo estaba muy golpeado, no sabía qué hacer, cuando (el cura) se quedó dormido pude escaparme. Estaba en crisis, llorando, por suerte le tengo toda la confianza a mi mamá y le pude contar. Mi mamá me creyó y me contuvo», contó Ferrini en declaraciones periodísticas.

A raíz de la denuncia judicial de Beatriz Varela, el religioso admitió el hecho ante el entonces obispo de Quilmes, Luis Stockler, quien le aplicó una «amonestación canónica» por violar el sexto mandamiento y lo trasladó a la vicaría del barrio de Flores.

La Cámara ratificó un fallo de primera instancia al rechazar los recursos de apelación presentados por el Obispado de Quilmes, que fue condenado a pagar un total de $155.600 incluyendo los intereses por 10 años. El monto se compone de una indemnización por daño moral a la víctima de $120.000 y de 20.000 pesos a su madre, además de 7.800 pesos a cada uno por «incapacidad psicológica».

«Se logró que el Obispado de Quilmes responda por los daños producidos por uno de sus dependientes», dijo el abogado querellante Mauro Pigliuca, al canal de noticias TN. «El fallo es histórico, la institución nunca antes tuvo que pagar una condena por estos actos. Me da tranquilidad y mucho consuelo y me alegra que pueda servir para que otras víctimas sepan que la Iglesia no se va a poder manejar con la misma impunidad», afirmó Ferrini.

Fuente: www.iprofesional.com

 

 

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